Los veranos de la merina
Villoslada es uno de los núcleos de una colección que recorre Cebollera, Urbión y la Demanda tras la oveja merina, leyendo en el paisaje lo que dejaron siglos de pastoreo trashumante. Junto al alto Iregua, en el corazón del Parque Natural de la Sierra de Cebollera, el pueblo conserva casonas blasonadas, una fábrica de paños histórica, fuentes, lavaderos y un entorno de prados cercados con muros y setos que se extienden hacia los pinares. A finales del siglo XVII, Villoslada y Lumbreras reunían en torno a doscientas mil cabezas de ganado, y la lana de las merinas trashumantes alimentó la industria local. La sensación es la de un pueblo cuya escala ya no corresponde a su población. Lo que detiene es la coherencia entre la arquitectura y el paisaje que la rodea. La lectura de este punto es un criterio: el paisaje que rodea un pueblo ganadero —prados cercados, setos, muros, sistemas de agua— es una estructura heredada de su economía, no un decorado.
Sensaciones
Luz abierta, Presencia, Quietud, Sonido intermitente
Tiempo
1 h 40 min
Esfuerzo físico
Bajo
Tipo de experiencia
Paseo interpretativo
Indicado para
Solo / pareja, Grupo
Lugar
La Rioja
Media
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