Laurisilva, los supervivientes de la glaciación
Este cauce suma al recorrido una prueba tallada en roca de lo que el agua es
capaz de hacer con tiempo suficiente y la ayuda adecuada, sin necesidad de
ningún viento ni ninguna herramienta fabricada por manos humanas. El Arroyo San
Carlos del Tiradero baja entre bloques de roca lisa, con varios agujeros
circulares perfectamente redondeados excavados directamente en la piedra del
propio cauce, algunos de un tamaño notable. La sensación es de encontrar algo
fabricado a propósito, con una geometría demasiado limpia y regular para
parecer obra del simple azar. Lo que detiene el paso no es solo el agua que
corre entre las rocas, sino esos agujeros redondos, algunos lo bastante grandes
como para meter el brazo entero, que parecen esculpidos con un torno en vez de
formados por la corriente ordinaria de un arroyo de sierra.
Sensaciones
Frescor, Sonido constante, Textura
Tiempo
1 h 15 min
Esfuerzo físico
Bajo
Tipo de experiencia
Punto de parada
Indicado para
Solo / pareja, Grupo
Lugar
Cádiz
Media
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