Los veranos de la merina
Villar del Río se integra en una colección que recorre Cebollera, Urbión y la Demanda tras la oveja merina, leyendo en el paisaje las huellas de siglos de pastoreo; en Tierras Altas, comarca ganadera intensamente aprovechada y después despoblada, la erosión de las laderas es una de las herencias más visibles de ese uso, y también la que ha dejado al descubierto un patrimonio inesperado. En el entorno del pueblo, en la confluencia del Cidacos y el Rinaragre, a unos 1.000 metros, las laderas alternan suelos erosionados, cárcavas, repoblaciones en terrazas y losas del Cretácico inferior con huellas de dinosaurio, recogidas en una ruta y en un aula paleontológica. La sensación es la de un paisaje que se está desvistiendo. Lo que detiene es la coincidencia entre suelo perdido y huellas expuestas. La lectura de este punto es un criterio: la erosión que degrada un suelo es la misma que descubre lo que estaba enterrado bajo él.
Sensaciones
Apertura, Exposición, Inercia del paisaje, Sequedad
Tiempo
2 h
Esfuerzo físico
Bajo
Tipo de experiencia
Paseo interpretativo
Indicado para
Solo / pareja, Grupo
Lugar
Soria
Media
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