Los veranos de la merina
Camprovín cierra una colección que recorre Cebollera, Urbión y la Demanda tras la oveja merina, leyendo en el paisaje las huellas de siglos de pastoreo; aquí, en el bajo Najerilla, en la transición entre el valle del Ebro, densamente poblado, y las sierras de la Demanda y Cameros, vaciadas por la emigración del siglo XX, el cielo nocturno es una forma de leer la distribución actual de la presencia humana. El pueblo, a unos 680 metros, permite salir en pocos minutos a caminos agrícolas con horizonte abierto hacia el norte, donde se extienden Nájera y el valle, y hacia el sur, donde se alzan las sierras. La sensación es la de estar en una frontera visible solo de noche. Lo que detiene es la diferencia de claridad entre ambos horizontes. La lectura de este punto es un criterio: el número de estrellas visibles mide el brillo del cielo, y ese brillo mide la huella humana en el paisaje nocturno.
Sensaciones
Aislamiento, Apertura, Quietud suspendida, Silencio
Tiempo
1 h 40 min
Esfuerzo físico
Bajo
Tipo de experiencia
Observación tranquila
Indicado para
Solo / pareja, Grupo
Lugar
La Rioja
Media
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