Laurisilva, los supervivientes de la glaciación
Este árbol traslada a otra escala el mismo recorrido que abrían los primeros
puntos de la colección: si allí el viento se convertía en niebla o en arena, aquí
se convierte en la razón de ser de una corteza gruesa que ha aprendido a
regenerarse entera, una y otra vez, durante siglos. El Alcornoque de la Vereda es
un ejemplar viejo y de tronco ancho, en una zona de dehesa más abierta que los
canutos vecinos, con la corteza descubierta en parte de su tronco y de un color
rojizo intenso, muy distinto del gris pardo habitual del resto del árbol. La
sensación es de estar ante un árbol trabajado, no salvaje del todo: alguien ha
pasado por aquí, con una técnica y un calendario precisos, y hace relativamente
poco tiempo. Lo que detiene el paso no es solo su tamaño, sino ese color rojo que
parece una herida reciente y que, en realidad, cuenta justo lo contrario: una
forma de aprovechamiento sostenible que se repite desde hace generaciones sin
matar nunca al árbol.
Sensaciones
Calor, Luz abierta, Textura
Tiempo
55 min
Esfuerzo físico
Bajo
Tipo de experiencia
Punto de parada
Indicado para
Solo / pareja, Grupo
Lugar
Cádiz
Media
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