Laurisilva, los supervivientes de la glaciación
Esta laguna recoge, a su manera, la misma pregunta que atraviesa toda esta sierra, un
mismo viento: aquí ese viento no esculpe roca ni alimenta un canuto, sino que llena
y vacía una charca una vez al año. La Laguna de El Picacho es una lámina de agua
somera, rodeada de juncos y matorral bajo, a los pies del segundo pico más alto de
esta sierra. Según la época en que llegues, puede estar llena de agua de lluvia o
casi seca y agrietada, y ese contraste no es un defecto del lugar: es precisamente
lo que explica la cantidad de vida que alberga. La sensación es de calma cerrada,
sin corriente ni sonido de cascada, solo agua quieta y movimiento discreto bajo la
superficie. Lo que detiene el paso no es su tamaño, modesto, sino entender que todo
lo que vive dentro depende de que esta laguna, tarde o temprano, deje de existir.
Sensaciones
Humedad, Quietud, Silencio
Tiempo
55 min
Esfuerzo físico
Bajo
Tipo de experiencia
Observación tranquila
Indicado para
Solo / pareja, Grupo
Lugar
Cádiz
Media
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