El bosque que siembra el ratón
Majaelrayo se integra en una colección que estudia quién siembra el bosque en las sierras silíceas del norte de Madrid, Segovia y Guadalajara, y aquí muestra cómo el uso humano tradicional transformó el melojar sin destruirlo. Al pie del Ocejón, a unos 1.150 metros, el pueblo es uno de los mejores ejemplos de la llamada arquitectura negra: muros y tejados de pizarra, esquinas y vanos de cuarcita. A su alrededor, un paisaje de prados, cercas de piedra y melojos trasmochos —podados en cabeza— y algunos árboles reservados sin cortar. La sensación es de un territorio trabajado y coherente. Lo que detiene es la relación entre el emplazamiento, los materiales y el bosque. Lo que se aprende a leer en este punto es una correspondencia: el pueblo se sitúa donde el relieve ofrece abrigo, sol y agua, y su entorno forestal se gestionó con técnicas como el trasmocheo y la reserva de árboles semilleros, que transformaron la estructura del melojar manteniendo su capacidad de renovarse.
Sensaciones
Luz abierta, Permanencia (roca), Refugio, Textura
Tiempo
1 h 40 min
Esfuerzo físico
Bajo
Tipo de experiencia
Paseo interpretativo
Indicado para
Solo / pareja, Grupo
Lugar
Guadalajara
Media
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