Los veranos de la merina
La lectura de este manantial pertenece a una colección que sigue a la oveja merina por Urbión, Cebollera y la Demanda y que intenta leer en el paisaje lo que dejaron siglos de rebaños subiendo cada verano a los puertos. A unos dos mil metros, en la ladera del Pico de Urbión, el Duero empieza como un rezume difuso en un césped de cumbre: charcas mínimas, regueros entre macollas, piedras de conglomerado claro y un horizonte abierto que deja ver, a la vez, las dos vertientes de la sierra. La sensación es de umbral. Lo que detiene es que el agua aparece sin cauce, repartida por el prado. La lectura de este punto es un criterio: en la alta montaña, el origen real de un río es un suelo saturado que actúa como depósito, y la frontera entre cuencas pasa por aquí sin dejar ninguna marca visible en el terreno.
Sensaciones
Apertura, Frescor, Suelo humedo, Viento en el cuerpo
Tiempo
2 h 30 min
Esfuerzo físico
Alto
Tipo de experiencia
Exploración activa
Indicado para
Solo / pareja, Grupo
Lugar
Soria
Media
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