La rana que llegó detrás del hielo
Las cascadas de Aso se integran en una colección que lee Sobrarbe a través de la rana pirenaica y se pregunta qué fija los bordes de su área, entre ellos la historia del hielo. Añisclo alberga hoy una de las poblaciones mejor conservadas de la especie, y en este punto se puede leer dónde terminaba el glaciar que ocupó el cañón. Junto al entorno de San Úrbez, el río Aso desciende en una sucesión de saltos hasta el Bellós, en un tramo boscoso, húmedo y encajado entre grandes paredes calizas. Aguas arriba, el cañón conserva un perfil más abierto; aguas abajo, se cierra en una garganta estrecha. El criterio que propone esta coordenada es leer la transición entre morfología glaciar y fluvial como la posición del frente del hielo durante el máximo glaciar, y entender ese umbral como punto de partida de la recolonización.
Sensaciones
Agua dinámica, Frescor, Sombra profunda, Sonido envolvente
Tiempo
55 min
Esfuerzo físico
Bajo
Tipo de experiencia
Paseo interpretativo
Indicado para
Solo / pareja, Grupo
Lugar
Huesca
Media
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