La sabina que siembra el zorro
El Valle de los Milagros se integra en una colección que estudia quién siembra la sabina y los demás árboles en las parameras y cañones calizos del este de Guadalajara y de la Serranía de Cuenca, y aquí permite reconocer en el terreno al sembrador principal de la sabina: el carnívoro que deja sus excrementos sobre las rocas. En el valle del río Linares se alzan torres de caliza y dolomía —el Puntal del Milagro, la Peña Eslabrada, el Puntal del Canto Blanco— cortadas por fracturas verticales, con sabinas en sus repisas y grietas, y caminos y vados por donde pasan zorros y garduñas. La sensación es de un paisaje esculpido y recorrido. Lo que detiene es la posición de las sabinas en lugares a los que ningún pájaro llevaría una semilla de forma habitual. La pauta que se desprende de este lugar es clara: las rocas prominentes son puntos de marcaje de los carnívoros, que depositan en ellas excrementos con semillas de sabina, y sus huellas en los caminos y vados permiten identificar al sembrador.
Sensaciones
Contraste de luz, Permanencia (roca), Silencio, Textura
Tiempo
5 h
Esfuerzo físico
Medio
Tipo de experiencia
Exploración activa
Indicado para
Solo / pareja, Grupo
Lugar
Guadalajara
Media
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