La sabina que siembra el zorro
El Pinar de Sigüenza se integra en una colección que estudia quién siembra la sabina y los demás árboles en las parameras y cañones calizos del este de Guadalajara y de la Serranía de Cuenca, y aquí muestra un bosque que no sembró ningún animal, sobre un suelo donde la sabina no entra. Es un monte de pino rodeno de unas tres mil hectáreas, repoblado a mediados del siglo XX sobre areniscas rojas del Triásico y resinado durante décadas, con cortados de arenisca junto al arroyo del Vado y un sotobosque de brezo y jara. La sensación es de un bosque ordenado, de origen humano. Lo que detiene es la regularidad de la masa y el contraste de su suelo con el de la comarca. Este lugar deja una pauta para leer otros parecidos: el color y la textura del suelo revelan su química, que aquí, sobre arenisca ácida, filtra una flora calcífuga en plena comarca caliza; y la disposición regular de los árboles delata una plantación, distinta de un bosque sembrado por animales.
Sensaciones
Calor, Luz filtrada, Olor, Quietud
Tiempo
2 h
Esfuerzo físico
Bajo
Tipo de experiencia
Paseo interpretativo
Indicado para
Solo / pareja, Grupo
Lugar
Guadalajara
Media
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