La sabina que siembra el zorro
Las hoces del río Salado se integran en una colección que estudia quién siembra la sabina y los demás árboles en las parameras y cañones calizos del este de Guadalajara y de la Serranía de Cuenca, y aquí muestran cómo la geología convierte el agua en un recurso salobre que filtra la vida de la ribera. El río, tras atravesar arcillas y evaporitas del Keuper, se encaja en la hoz de Santamera entre calizas y conglomerados, con orillas costradas de sal, tarayes y saladares protegidos, una colonia de buitre leonado en las paredes y sabinas en los altos, antes de entrar en la cola del embalse de El Atance. La sensación es de un río que lleva consigo otra tierra. Lo que detiene es la costra salina en un cauce de interior. Lo que este punto convierte en señal legible es esto: la salinidad de un río procede de los materiales que atraviesa su cuenca, y se lee en las costras de evaporación de sus orillas y en la vegetación halófila que solo prospera en ellas.
Sensaciones
Apertura, Calor, Luz abierta, Silencio
Tiempo
2 h
Esfuerzo físico
Bajo
Tipo de experiencia
Paseo interpretativo
Indicado para
Solo / pareja, Grupo
Lugar
Guadalajara
Media
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