El bosque que siembra el ratón
El curso alto del Lillas se incorpora a una colección que estudia quién siembra el bosque en las sierras silíceas del norte de Madrid, Segovia y Guadalajara, y aquí aborda el efecto inverso: cómo el bosque ya establecido condiciona el régimen térmico del río y, con él, a su fauna. El río, que nace a unos 1.700 metros, discurre sobre pizarras bajo un dosel cerrado de haya, melojo y aliso, en un tramo sin obras ni regulación. Alterna rápidos oxigenados y remansos tranquilos. La sensación es de un agua fría y viva bajo la sombra. Lo que detiene es la presencia de especies propias de aguas frías y bien oxigenadas. Lo que este punto convierte en señal legible es esto: la temperatura del agua, mantenida baja por la sombra del bosque de ribera y por la turbulencia de los rápidos, controla el oxígeno disuelto y, con él, la comunidad de invertebrados, peces y aves que puede vivir en el río.
Sensaciones
Agua dinámica, Frescor, Humedad, Sonido constante
Tiempo
2 h
Esfuerzo físico
Bajo
Tipo de experiencia
Observación tranquila
Indicado para
Solo / pareja, Grupo
Lugar
Guadalajara
Media
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