Los grandes valles de las planeadoras
Esta mina forma parte de un territorio que reparte lo que guarda por turnos y nunca de golpe: la dehesa suelta la bellota una vez al año, el corcho se pela cada nueve, y esta piedra soltó su hierro solo cuando una fractura interna, mucho más vieja que cualquier ser humano, decidió por dónde podía romperse. Se entra en la Sierra de la Jayona por una boca abierta en la ladera, y el monte mediterráneo de fuera —solana, jara, encina dispersa— se corta en seco: dentro hay un microclima propio, más fresco y más húmedo, con su propia vegetación de sombra y su propia fauna, distinta a la de cien metros más allá. No es una cueva natural del todo ni una mina del todo: es una grieta que ya existía en la caliza, ensanchada primero por el agua durante milenios y después por la gente que vino, en 1900, a sacarle el hierro. Antes de avanzar, para en la boca: el cambio de temperatura que notas ahí es la primera pista de todo lo que sigue dentro.
Sensaciones
Frescor, Humedad, Penumbra, Silencio
Tiempo
55 min
Esfuerzo físico
Bajo
Tipo de experiencia
Exploración activa
Indicado para
Solo / pareja, Grupo
Lugar
Badajoz
Media
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