El mar bajo el bosque del norte
Este punto añade una página a una colección que pregunta cómo llega al aire la sal de un mar perdido, y en la cueva de los Portugueses, o del Pontarrón, la roca que el agua y el tiempo moldearon fue elegida por las personas para algo muy distinto: hace más de mil años, unos ermitaños excavaron en ella celdas y un pequeño altar para retirarse del mundo. Siglos después, otros la usaron como vivienda temporal y le dieron su nombre. La sensación es de recogimiento. Pero los ermitaños no excavaron en cualquier roca. Lo que conviene llevarse de aquí es la costumbre de leer un eremitorio rupestre por la piedra en la que está tallado: se buscaba una roca lo bastante blanda para trabajarla con herramientas sencillas y lo bastante firme para no desmoronarse, y en un lugar resguardado, con agua cerca y lejos de los caminos.
Sensaciones
Frescor, Refugio, Silencio
Tiempo
55 min
Esfuerzo físico
Bajo
Tipo de experiencia
Paseo interpretativo
Indicado para
Solo / pareja, Grupo
Lugar
Burgos
Media
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